Más Experiencias

Un viaje a la isla de El Hierro es una invitación a la acción. Sólo el viajero con mirada inquieta apreciará las múltiples posibilidades que ofrece este entorno único en el que los elementos del paisaje se mezclan de tal manera que parecen haber sido exclusivamente diseñados para el disfrute de actividades en plena naturaleza. Calma y adrenalina que se combinan a la perfección en una isla que bien parece un perfecto laboratorio natural de aventura.

El viaje a La Travesía Mar de Las Calmas ha de ser también un viaje a la aventura y una oportunidad de disfrutar de las experiencias que puede ofrecer una isla que va descubriendo al viajero la magia del destino elegido.

Conocedores de la isla como somos, desde la organización de La Travesía Mar de Las Calmas se aconseja reservar tiempo para acercarse a la belleza de las gentes de El Hierro con la parsimonia del buen viajero. Dejarse orientar y aconsejar, y descubrir cómo el herreño disfruta diseñando “su” ruta preferida. Las recomendaciones de las mejores comidas y los mejores miradores están en la mejor guía conocida sobre El Hierro y ésta no es otra que su propia gente.

Este acercamiento en sí es una experiencia que merece ser vivida, y quizás a partir de ella, se descubra que El Hierro posee uno de los espacios más deseados para la práctica del parapente. En el Valle del Golfo se hallan los puntos de despegue de un vuelo inolvidable sobre uno de los mayores deslizamientos gravitacionales habidos en Canarias. Desde el despegue hasta el aterrizaje, es tiempo de sentir la influencia de los vientos alisios mientras se descienden los más de mil metros habidos entre el punto de despegue más elevado y la zona de aterrizaje, en pleno centro del pueblo de La Frontera. Y durante el vuelo, una visión privilegiada de algunos de los símbolos de El Hierro como los Roques de Salmor, el Hotel Punta Grande “el más pequeño del mundo” o el reconocido Mirador de La Peña de César Manrique.

Quien elija La Restinga como campo base para el descubrimiento de la isla, sólo deberá andar pocos pasos para embarcarse en alguna de las zodiacs en la que se trasladará hasta cualquiera de los puntos de inmersión dispuestos para la práctica del buceo. Bucear en las aguas del Mar de Las Calmas es adentrarse en unos fondos marinos considerados entre los mejores del mundo por su riqueza y conservación, y ésta es sin duda una experiencia que merece ser disfrutada durante la estancia en El Hierro.

Siga mezclándose el viajero con las gentes y si es apasionado del mountain bike pregunte por rutas para moverse libremente con la bici. Desde esa pregunta, el viajero entrará en una cadena de personas que le llevará hasta alguno de los conocedores de los mejores rincones de la isla. A buen seguro que no sólo se recibirá una explicación detallada de las mejores rutas practicables, sino que probablemente el propio herreño acompañe gustoso a descubrir lugares de difícil acceso que, por recónditos, atesoran una especial belleza. Tesoros escondidos en los montes de El Pinar, los conos volcánicos del sur, los descensos vertiginosos del Valle de El Golfo o los agradables caminos de la Meseta de Nisdafe.

Más directo ha de ser el encuentro del viajero con los senderos de la isla. Una experiencia recomendada para ser disfrutada con tiempo, sin las prisas del turista ávido de consumos masivos. Una red de senderos insulares perfectamente señalizados, invitan a adentrarse en el corazón de la isla transitando por sus arterias que llevarán al viajero a descubrir matices y sumas de paisajes tan diferentes entre sí que convertirán la salida en una jornada de tiempo extraordinariamente ralentizado.

Son éstas algunas de las experiencias que, sumadas a la participación en la Travesía a nado Mar de Las Calmas, sin duda completarán y convertirán en inolvidable la visita hecha a la isla de El Hierro.